Es uno de los tratamientos más demandados en la actualidad.

La piel del área periocular es cinco veces más fina que la del resto del rostro. Además posee menos fibras estructurales y menor cantidad de glándulas sebáceas lo que la hace mucho más delicada.

El surco de la ojera se produce por la pérdida de volumen del área periocular y en muchos casos, acentuada por el descenso de los compartimientos grasos mediales del pómulo, en cuyo caso, debemos reponer primero los volúmenes perdidos en el área del pómulo, para dar soporte al relleno de la ojera.

Con frecuencia su aparición está determinada genéticamente y en otros casos se ve afectada por hábitos de vida como el estrés, la falta de sueño o los hábitos tóxicos.

El aspecto hundido del surco de la ojera, confiere al paciente una apariencia cansada.

El relleno más confiable para utilizar en esta zona anatómica es el Ácido Hialurónico, ya que hasta el momento es la única opción con seguridad y eficacia demostrada. Debe ser un ácido hialurónico poco reticulado idóneo para el tratamiento de esta delicada área.

El procedimiento consiste en inyectar el producto en la zona del surco lagrimal,  debajo de la dermis y el músculo, provocando un efecto de levantamiento.

Es un procedimiento que no resulta doloroso para el paciente por lo que no se requiere anestesia.

La duración de este tratamiento es de 1-2 años, ya que en esta zona el organismo lo reabsorbe lentamente.

Es de hacer notar que las ojeras oscuras, violáceas o marrones, las bolsas palpebrales o la piel redundante de los párpados no se corrigen con este procedimiento, aunque en el caso de las bolsas, se podría mejorar su apariencia al atenuar la transición entre estas y la mejilla. También podemos  aclarar sutilmente el tono de la ojera con el ácido hialurónico.

 Seguimos en contacto!

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